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Todo encaja, análisis de Bienvenida a casa

Todo encaja, análisis de Bienvenida a casa

Todo encaja, análisis de Bienvenida a casa

Abres el cómic y en las guardas ves unos huecos… Falta algo. Madre, loro, abuelo, perro, pez, hueco. Niño, gato, padre, gata, niña, hueco. Y vuelta a empezar.
 

Así comienza Bienvenida a casa, un cómic infantil para niños a partir de tres años de edad que narra algunos episodios de una familia tan particular como cercana.

En casa son seis miembros, y cada uno tiene una mascota a modo de doble en el reino animal: el papá tiene un loro de gran nariz, el abuelo un perro perezoso, la mamá un pez de enormes ojos, la niña mayor tiene una gata alargada y el niño un gato glotón. Y falta la más pequeña de la casa, que aún no tiene animal ni equivalencia… Y ahí es justo cuando se inicia la historia.

El papá de la casa recoge de un centro de acogida a una gatita y la lleva a casa para que sea la mascota de la niña. Para que todo encaje. Para que se cumplan lo paralelismos y los reflejos.

Un argumento sencillo y directo pero que habla de muchas cosas: integración, familia, adopción, respeto y amor a los animales.

 

Jaime Vicente es el autor de Bienvenida a casa, su primera obra larga, su primer cómic. Y lo ha hecho con cabeza y mucho orden. Como si hubiera hecho ya diez obras y todas acertadas.

La obra es pura narrativa, desde las guardas iniciales, hasta las finales, pasando por la portadilla interior... todo forma parte de la trama. Una experiencia global, donde lo accesorio o decorativo no tiene lugar. Cada viñeta tiene su sitio y cada composición es ajustada a las necesidades del total.

 

Se nota que Jaime es un ilustrador organizado, su obra habla por él: con un estilo minimalista y limpio pero sin llegar a lo relamido, Jaime Vicente consigue encajar multitud de elementos por viñetas sin llegar al abigarramiento.

Su estilo y tratamiento es pictórico pero apoyado en líneas complementarias en aquellas zonas donde la mancha no llega. También hay degradados y tonalidades cohesionadas y contrastadas en una delicia de efecto global a doble página. El autor, que modela a los personajes casi en un espacio tridimensional, se convierte en escultor al usar la luz y las formas con sencillez rotunda, dando los toques justos para que los personajes salten de la página con pequeñas sombras bien estudiadas.

Jaime usa una narrativa prosaica/convencional cuando se hace necesario pero, en cuanto puede, arriesga con una viñeta trayecto y cristal líquido a página entera (cuando la niña y la gata juegan en su cuarto), con metalenguaje visual (cuando el abuelo narra sus “batallitas”) o con onomatopeyas animales y personalizadas en un cómic mudo (cuando “hablan” las mascotas). Píldoras visuales ensambladas en el conjunto para salir de la monotonía de la viñeta a viñeta. El contraste justo para deslumbrar.

 

El ritmo externo es otro aspecto a destacar. Sin entrar en desvelar el argumento, la obra se divide en dos partes articuladas por la protagonista de la obra, la gatita que llega a casa.

Cada una de las partes habla de la evolución del personaje y casi podrían funcionar de forma independiente como historias sueltas y esto es un acierto ya que, pensando en el target del cómic, esta técnica ayuda al pequeño lector a centrarse en pequeños estímulos o arcos sin la necesidad de prestar atención a la obra completa. Esto hace que Bienvenida a casa sea un libro accesible, abierto y cercano.

 

Terminamos la obra y llegamos a las guardas finales. Madre, loro, abuelo, perro, pez, gatita. Niño, gato, padre, gata, niña, gatita. No hay huecos, la familia está completa. No falta nada.

Todo encaja.

 

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Jueves, Mayo 11, 2017 - 10:17

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